divendres, 31 de maig de 2013

Us recomanem... Música.

Descobrint les novetats que arriben a la biblioteca: 

“Nostalgia, Ultra.” (2011) era magnífico y merecía la edición oficial que nunca llegó, pero “Channel Orange”es, en fin, otra cosa: un trip honesto y crudo, emotivo e inteligente, que confirma a Frank Ocean como rara avis sensible del colectivo Odd Future y voz importante de la música negra actual. Todavía hay dosis de escapismo –escribe, en parte, para crear mundos rosados que no están en este–, pero sobre todo hay preguntas y turbulencia emocional y reflexiones sobre el amor que no te corresponde o que no sabes dar.
La programación del canal naranja, el color del verano del primer amor –con un hombre, como ya habrán leído en los papeles–, empieza más o menos ligero en una“Thinkin Bout You” sobre el sentimiento egoísta de esperar que la persona a la que has dejado siga pensando en ti. El skit “Fertilizer”, estilo jingle de los cincuenta, puede sonar divertido, aunque el anunciante pide que no le trates como eso: fertilizante. En “Sierra Leone” –hermana espiritual del “Diamonds From Sierra Leone” de Kanye West– Ocean compara una relación con esa nación bella y agitada por la guerra. “Sweet Life”se inspira en Marvin Gaye para cantar a la buena vida, pero “Super Rich Kids” alerta justo después sobre el peligro emocional de la vacuidad excesiva. Contradicciones, preguntas, más preguntas.
Todo esto está muy bien, pero es que “Pyramids” es una de las cumbres absolutas de 2012: un single de diez minutos (ahí queda eso, industria) con diversas partes diferenciadas, que aúna el éxtasis de club con el bajón más absoluto (en esa última etapa para hundir la cabeza). Una historia de Cleopatra moderna que Ocean enlaza con el que podría ser su mayor éxito en un futuro:“Lost”, hit trotamundos y dubitativo.
La recta final es cuesta abajo, tan solo en un sentido anímico, claro. Ocean canta sobre el amor no correspondido en “Bad Religion” –busquen el vivo en Jimmy Fallon– y sus problemas con los hombres en“Forrest Gump”, y termina sampleando su propia “Voodoo”, la lluvia y la soledad del hogar en “End”. Este disco es solo el principio de algo salvaje.