dimarts, 11 d’agost de 2015

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Natalie Prass, disc homònim de l'artista nord-americana. 

Co-produït i editat al segell del seu amic Matthew E. White, és considerat un clàssic modern ple de cançons de pop plenes de lletres sobre pors, desamors i inseguretats que Natalie Prass entona amb la seva delicada veu.

La crítica a jenesaispop.com d'aquest àlbum:
Herida por la infidelidad de su pareja Kyle Ryan Hurlbut, un guitarrista y compositor que incluso participó en la creación de algunas de estas canciones, Prass compuso y grabó estas nueve pistas en 2012 junto a los productores Trey Pollard y Matthew E. White para el sello-colectivo de ambos, Spacebomb Records.(...)
Tal vez el más brillante ejemplo de todo esto sea ‘My Baby Don’t Understand Me’, el corte que abre el disco. Natalie comienza a cantar sobria pero dulcemente hasta que, llegados al estribillo, se empequeñece en un agudo susurro que dice “nuestro amor es como un largo adiós, esperando al tren para llorar”. Luego, mecida por los arreglos de hasta 13 músicos (...), la voz de Prass va creciendo, volviéndose rotunda en su fragilidad, a punto de quebrarse cuando canta demoledora “¿dónde ir cuando en tu único hogar hay un extraño?”, justo antes de una prodigiosa coda final. Ese maravilloso arranque es un punto álgido, sí, pero lo realmente asombroso es que apenas ningún momento en el resto del álbum desmerece lo más mínimo.La clave de este disco está en la contraposición de la voz particularmente aflautada y dulce de la cantante afincada en Nashville (realmente, su similitud con la de Jenny Lewis hace entender el porqué de su fichaje para la ex Rilo Kiley) con la pompa de su riqueza de arreglos, atronadores vientos y cuerdas que, pese a ciertos toques de sofisticación, claramente se recrean en los matices y la calidez de aquellas legendarias producciones de Bobby Eli y Thom Bell en el sello Philadelphia International. En suma, White y Pollard ejercen de Bacharachs para una Prass erigida en Karen Carpenter, más modesta vocalmente, pero que compone sus propias canciones.
El tándem se presenta infalible, ya sea en la mitad del álbum que abunda en números de soul à la Al Green, particularmente vibrante en una ‘Bird Of Prey’ hasta bailable y una ‘Your Fool’ encantadora, con esas palmas casi flamencas; o en la que se esmera en baladas de distintos palos, como el dramatismo de las delicadas cuerdas de ‘Christy’, la torch song más grande que la vida que es ‘Violently’ o el azucarado vals clásico de ‘It Is You’, como sacado de una antigua película Disney aunque su letra contenga más inquina y dolor del que parece. En su tracklist de apenas nueve cortes, solo cabría echar en cara que ‘Reprise’ sea apenas una reinterpretación de ‘Your Fool’ aunque, así y todo, se agradece que aporte cierta dosis de audacia, menos tópica, en sus arreglos. Su acusatoria letra, esta vez recitada, casi cobra así más sentido.(...)